miércoles, 18 de octubre de 2017

Aumenta la capacitación en RCP en las escuelas, pero falta reglamentar una ley clave

La norma que exige desfibriladores en lugares públicos se sancionó en 2015, pero no se aplica.

Aumenta la capacitación en RCP en las escuelas, pero falta reglamentar una ley claveCuando tenía 18 años y estaba a punto de obtener el registro profesional para conducir, Diego Cioffa pensó que aprender primeros auxilios sería una buena herramienta en caso de tener que ayudar a alguien en la calle. El sábado, a los 43, Diego salvó la vida de Mailén gracias a las maniobras de RCP que aprendió hace un cuarto de siglo. Como él, en los últimos años miles de personas se han capacitado en primeros auxilios y en reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, una ley sancionada en julio de 2015 -la ley 27.159- cuyo objetivo es “regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público” sigue sin reglamentar y no está vigente.

“La formación en primeros auxilios y RCP va creciendo, pero especialmente a instancias de la población civil. El Estado se ocupó, a través de una ley de 2012, de que en las escuelas hubiera capacitación para docentes y alumnos. Pero todavía falta, ya que la ley que aún no reglamentaron implica nada menos que en los espacios de gran concurrencia tenga que haber sí o sí un desfibrilador bien señalizado y alguien capacitado para usarlo que a la vez tenga conocimientos de RCP de la mejor calidad”, explica Jorge Bombau, médico y padre de Beltrán, que a los 14 años padeció muerte súbita mientras participaba de una competencia deportiva del colegio Palermo Chico en el Club de Amigos. Ese episodio convirtió a Jorge en un activista en favor de la instalación de desfibriladores y de la capacitación en RCP y primeros auxilios.

Consultadas por Clarín, fuentes del Ministerio de Salud de la Nación no pudieron responder por qué la ley 27.159 aún no fue reglamentada. A la vez, aseguraron que distintas direcciones de esa cartera trabajan en la puesta en marcha de la ley: son la de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles, la de Regulación Sanitaria y Calidad en Servicio de Salud, y la de Emergencia Sanitaria, entre otras. Antes de fin de año podría esperarse la reglamentación, arriesgaron las fuentes.

Sólo durante 2015, y a través de la ley 26.835 cuyo objetivo es que se enseñe RCP en las escuelas secundarias, se logró que 284.376 docentes y alumnos recibieran instrucciones para practicar ese tipo de reanimación. “Pero aunque creció el interés del ciudadano común por aprender, todavía hay que presionar para que el Estado ponga en marcha esto: el gobierno de la Ciudad no ofrece cursos gratuitos de RCP para la población en general. Somos argentinos y tomamos la muerte súbita como algo natural, que no se puede combatir: hay 40.000 de esas muertes por año y se puede hacer mucho por evitarlas”, sostiene Bombau.

El crecimiento de ese interés por aprender a salvar la vida de otros se refleja en las estadísticas de las instituciones privadas que ofrecen cursos de RCP y primeros auxilios. Uno de ellos, Reanimar, capacitó a 800 personas en 2013. En 2016, ese cifra fue de 7.900 personas, y en lo que va del año el número de personas que tomaron el curso ya se duplicó: fueron 16.350 interesados. “El 80% de quienes vienen son mujeres, sobre todo de entre 20 y 40 años. Creemos que es porque están especialmente interesadas en saber cómo reanimar a los chicos en caso de que haga falta”, explica Julieta Cartocio, coordinadora de capacitación del lugar.

La ley que aún no se reglamentó establece que quien intenta ayudar en una situación de posible muerte súbita no puede ser luego implicado judicialmente. Las maniobras de RCP practicadas entre los 4 y 6 minutos de ocurrida la falla cardíaca pueden prevenir la muerte cerebral.

Fuente: Clarín

jueves, 12 de octubre de 2017

Tras apelar la medida, quedó en suspenso la multa a 15 clínicas

La sanción fue por más de 22 millones de pesos. La resolución de la Cámara de Comercio de la Nación fue apelada ante la Cámara Federal de Apelaciones de Salta. 

A fines de agosto pasado se conoció que la Secretaría de Comercio de la Nación había multado a 15 clínicas salteñas y a la asociación que las nuclea, por "cartelización de precios" contra una empresa de medicina prepaga. Lo cierto es que la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de la Provincia de Salta (Aclisasa) apeló la medida y el pago de la multa quedó en suspenso hasta que resuelva la Justicia.

La multa que se le aplicó a las clínicas fue de $22.768.860. Desde la Nación, en tanto, afirmaron que "las sanciones fueron graduadas tomando en cuenta la capacidad patrimonial y financiera de las empresas". Aclisasa recibió una multa de $491.480 y la clínica Santa Clara de Asís, de $3.472.499.

Ante este escenario, Aclisasa realizó presentaciones ante la Secretaría de Comercio de la Nación, que dispuso:

La excepción al depósito del pago previo de la multa, atento a que ello afectaría irreparablemente la situación económica-financiera de las clínicas. Además, envió las actuaciones a la Cámara de Federal de Apelaciones y por esta razón, el pago de la multa quedó en suspenso hasta que haya una sentencia de este fuero judicial.

"Ahora hay que esperar los tiempos de la Justicia. Se giró todo el cuerpo del expediente a la Cámara y depende de ellos el tiempo que tomen para resolver", le dijo a El Tribuno Matías Ormeño, titular de Aclisasa.

La defensa

En su momento, Aclisasa emitió un comunicado en el que calificó de "improcedentes, ilegítimas, arbitrarias, estólidas y discriminatorias" las penalidades.

La Secretaría de Comercio aplicó la multa por denuncias recibidas entre 2011 y 2013. Según afirmaron, la gente se quejaba porque las clínicas no recibían a los afiliados a la prepaga Swiss Medical. A este punto, desde Aclisasa señalan que "la prepaga imponía el precio de las prestaciones que abona por los servicios de salud, que estaban por debajo de los costos". Y que se negaban a incrementarlo, ante el pedido de las empresas.

"Todo el proceso administrativo partió de una falaz denuncia de Swiss Medical que no estuvo bien investigado. la Secretaría de Comercio tiene un desconocimiento del sistema de salud en la provincia. Esta secretaría no supo leer y hacer las investigaciones para determinar cómo fueron las cosas", dijo Ormeño.

Respecto de la situación actual de las clínicas, Ormeño dijo que no hubo muchos cambios con relación a los últimos años. "Desde 2001 continúa la emergencia sanitaria, lo que es un reflejo fiel de cuál es la situación de todos los prestadores de la salud", aseguró.

Además dijo que el sector no está pasando su mejor momento y que en los últimos 20 años se perdieron casi la mitad de las camas que había en el sector privado. "Hablar de sobreprecios, es desconocer la realidad que se vive. Si habría sobreprecios no hubiésemos perdido tantas camas", afirmó.

La denuncia que se realizó en Salta llevó a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia a realizar investigaciones sobre este aspecto en distintas provincias argentinas, para ver si las clínicas manejaban precios de referencia.

Fuente: El Tribuno

miércoles, 11 de octubre de 2017

Con una inversión de 100 pesos por paciente se podría mejorar la salud de 800 mil hipertensos

Ayudaría a un 20% de los hipertensos con la presión; son cinco medidas con las que más de 800.000 adultos podrían reducir uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, renales y ACV.

En nuestro país, más de 800.000 hipertensos con la presión sin controlar podrían normalizarla con cinco medidas económicas a cargo de promotores de salud entrenados y una inversión del sistema de salud de unos $ 100 más por mes por paciente de lo que paga hasta ahora. 

En la Argentina, uno de cada tres mayores de 18 años es hipertenso, lo que equivale a 9.261.116 adultos. Un 58% está en tratamiento, lo que quiere decir que hay un 3,9 millones de hipertensos. Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013), esta enfermedad y, a la vez, factor de riesgo, afecta al 38,5% de los hogares de bajos ingresos y al 29% de las familias con mejores ingreso.

En un estudio sobre casi 2000 pacientes de bajos ingresos, ese enfoque combinado logró que un 20,6% de los participantes con hipertensión disminuyera sus valores de presión a menos de 140-80 mmHg. 

El secreto, de acuerdo con el trabajo publicado por la Journal of the American Medical Association (JAMA), estaría en los cinco componentes de esta estrategia y su aplicación simultánea. "A las enfermedades complejas (como la hipertensión) hay que abordarlas con intervenciones complejas. La combinación de estas medidas produce mayores efectos que la suma de medidas individuales aisladas", asegura Vilma Irazola, coautora del estudio y directora del Departamento de Enfermedades Crónicas del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

Cómo es el programa

El programa está a cargo de un promotor de salud o agente sanitario entrenado en el control de la presión. Luego de orientar al paciente y su familia en cómo modificar hábitos, tomarse la presión y usar los fármacos indicados, los pacientes reciben gratuitamente un tensiómetro y un pastillero para no saltearse los medicamentos durante la semana.

El promotor los visitará durante una hora cada dos o tres meses para repasar los cambios y, a través de mensajes de texto individualizados, se reforzarán los consejos del promotor y se motivarán los cambios.

Finalmente, está la capacitación online y presencial de los médicos de atención primaria en el manejo de la hipertensión para revisar los registros de la presión de cada paciente que le entregan los promotores y ajustar el tratamiento según sea necesario.

El estudio se hizo en 18 centros de atención primaria de cinco provincias: Buenos Aires, Misiones, Tucumán, Entre Ríos y Corrientes. Participaron 1954 pacientes de bajos ingresos y sin cobertura; 1432 eran hipertensos, tenían 56 años en promedio y ninguno tenía la presión bien controlada, lo que aumentaba el riesgo de complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares. El resto no era hipertenso, lo que le permitió a los investigadores del IECS y de la Universidad de Tulane, de los Estados Unidos, comparar los resultados.

El equipo organizó dos grupos: 743 pacientes usaron la estrategia combinada y 689 pacientes accedieron al tratamiento clínico habitual con antihipertensivos. El primer grupo tenía valores de presión promedio más altos que el segundo (151,7/92,2 y 149,8/90,1 mmHg).

En un año y medio, hasta octubre del año pasado, el trabajo de los promotores resultó más efectivo que el tratamiento convencional, al reducir la presión sistólica (máxima) unos 19,3 mmHg y la presión diastólica (mínima) unos 12,2 mmHg, lo suficiente como para salir de la zona de riesgo con valores más cercanos a los 130-80 mmHg recomendados. La diferencia con el tratamiento habitual fue de 6,6 mmHg para la máxima y de 5,4 mmHg para la mínima.

Al final del estudio, el 20,6% de los hipertensos que había trabajado con los promotores tenía valores normales de presión. "La aplicación a mayor escala de esta intervención, de probada eficacia en países de medianos y bajos ingresos como la Argentina, debería traer aparejada una reducción sustancial de la hipertensión mal controlada y la enfermedad cardiovascular asociada", escriben los autores. Además, para Irazola, "no hay dudas" de que el modelo se podría trasladar a otras enfermedades, como "la diabetes, entre otras efermedades crónicas".

Más de 9 millones de hipertensos en Argentina

En el país, la hipertensión es un problema de salud pública grave: 9.261.116 mayores de 18 años -uno de cada tres adultos- convive con esta enfermedad, que a la vez es un factor de riesgo de complicaciones que producen muerte o discapacidad prematura, como el infarto, el ACV o la insuficiencia renal.

Pero sólo un 58% recibe tratamiento, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que es de 2013. El 42% restante, o 3.889.669 de adultos, no tiene la presión controlada. Si este programa se aplicara sobre esa población, por lo menos 801.272 hipertensos normalizarían sus valores de presión en 18 meses y con un costo para el sistema de salud de $ 1746 más por persona que con medidas aisladas. "Es una intervención muy costo efectiva", afirmó la autora.

Un estudio epidemiológico en zonas rurales y urbanas de 17 países, incluida la Argentina, dio cuenta en 2013 de que apenas un tercio de los hipertensos en tratamiento tiene valores normales de presión, según se publicó, entonces, en la revista JAMA. Por lo tanto, la población que podría beneficiarse podría ser aún mayor.

Para un grupo de editorialistas dirigido por Mark Huffman, del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, los nuevos resultados "demuestran que existe una intervención efectiva, comunitaria y dirigida por agentes sanitarios, que debería ser parte de cualquier programa de los sistemas nacionales de salud para lograr esas metas tan ambiciosas, incluidos los países de altos ingresos".

Fuente: La Nación