lunes, 26 de junio de 2017

Médicos y pacientes reclaman drogas contra la hepatitis C

Aseguran que hace un año el Ministerio de Salud no entrega los antivirales que logran curar la enfermedad. Hay 400 pacientes graves.

.Gustavo se enteró por casualidad de que tenía hepatitis C cuando fue a donar sangre al Hospital Garrahan. “Para mí y para toda mi familia la noticia fue un shock”. A Miguel Angel se le detectó la enfermedad en 1998. “Había sufrido un accidente ocho años atrás y me transfundieron sangre. Me hice una biopsia de hígado porque no me sentía bien, y se detectó que tenía cirrosis”.

Tanto Gustavo como Miguel Angel fueron trasplantados y combatieron la enfermedad con muchos medicamentos sin lograr inactivar el virus. Hasta que en 2016 lograron acceder a los nuevos tratamientos orales libres de interferón y se convirtieron en los primeros argentinos que se curaron de hepatitis C. Ahora hacen campaña a favor del testeo y para que más pacientes accedan a los antivirales. 

Es que aunque el Ministerio de Salud de la Nación entregó el año pasado 1.200 tratamientos para pacientes con estadios avanzados de fibrosis (F4), la provisión de medicamentos se detuvo. Desde las organizaciones de pacientes y la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH) se enviaron cartas al Ministerio denunciando esta situación, ya que hay 400 pacientes graves y con solicitudes aprobadas (F3 y F4) que esperan el tratamiento hace un año. “Se formuló una licitación desde 2016 que por diversas cuestiones se ha demorado muchísimo. Mientras hay 400 pacientes graves que siguen sin tratamiento y no saben cuándo lo van a poder recibir”, le dijo a PERFIL María Eugenia de Feo Moyano, presidenta de la Fundación HCV Sin Fronteras.

Desde la ONG también se denunció que el Ministerio no envía a los hospitales del país reactivos para genotipos y cargas virales, indispensables para conocer el estado de la infección por hepatitis C. Desde  la Dirección de Sida y ETS respondieron que hay una licitación en curso (ver recuadro).

“Existe, además, una donación de mil tratamientos por parte de la Fundación de Lionel Messi que no sabemos por qué no ingresó al país”, reclamó, por su parte, Rubén Cantelmi, de la Asociación Buena Vida. 

Impacto

La hepatitis C es una enfermedad viral que afecta progresivamente al hígado y se transmite por contacto directo con la sangre. Se calcula que en el país hay 400 mil personas infectadas. Pero la mitad no lo sabe. “Es una enfermedad sin síntomas y el paciente puede convivir con ella durante años sin saberlo. El desafío actual es detectar la hepatitis C en aquellos pacientes aún no diagnosticados. Por eso es clave testearse al menos una vez en la vida”, señaló Adrián Gadano, jefe de la Sección Hepatología del Hospital Italiano.

Los nuevos medicamentos cambiaron el paradigma de la enfermedad. Pero también abrieron un debate sobre los altos costos. El tratamiento hoy ronda los $ 450 mil. “Hay nuevos antivirales, originales y genéricos. Esto hizo que hayan bajado los precios. Son tratamientos de alto costo pero muy efectivos, cuestan menos que un trasplante o el tratamiento de una cirrosis”, opinó Gadano.

Actualmente el Ministerio sólo acepta solicitudes de personas en estado grave, lo mismo que obras sociales y prepagas. Eso hizo que argentinos optaran por viajar a Egipto para tratarse (ver recuadro).

Desde la AAEEI se solicita que se incorporen las recomendaciones de las sociedades médicas nacionales e internacionales que afirman los beneficios de tratar la enfermedad en estadios menos avanzados. “Hoy en día los pacientes más severamente enfermos han sido tratados y necesitamos ampliar el menú. Hay opciones muy accesibles, más cortas y efectivas, para pacientes con enfermedades leves. Por eso también estamos buscando que tanto el Ministerio como las coberturas médicas privadas amplíen el acceso”, indicó Ezequiel Ridruejo, presidente de la AAEEH. En este sentido, España anunció esta semana el acceso universal al tratamiento. Ese debería ser el objetivo de la Argentina.

Turismo sanitario

Veinte argentinos viajaron a Egipto para tratar el mal

El español Alfredo Puentes estuvo veinte años viviendo con hepatitis C hasta que decidió viajar a Egipto para acceder a los nuevos medicamentos y curarse. Su experiencia sirvió de inspiración para crear una peculiar agencia de viajes. Su nombre es Sanantur y ofrece turismo médico en El Cairo a los enfermos con hepatitis C. “Desde Argentina en un año han viajado veinte pacientes, normalmente tienen familiares en España. Salen desde Madrid o Barcelona o mandan un poder a través de un notario”, le contó Alfredo a PERFIL.

La agencia ofrece dos planes de viajes: uno de lujo y otro exprés, que varían entre los 5.600 y 3.600 euros. “Trabajamos con una clínica donde se le hacen las pruebas al paciente (fibroscan, ecografía hepática). En tres días tenemos los resultados, ve al médico y se le prescriben y entregan los medicamentos. Mientras tanto, hay una serie de tours a pirámides y museos”, explicó Alfredo. “Actualmente, se está haciendo más un viaje de 48 h. Hacen las pruebas en España o en Argentina, las traducimos al inglés, las enviamos a nuestro doctor y a partir de ahí se indica el tratamiento. El paciente va a Egipto sólo a ver al médico y a retirar la medicación”.

No es la única empresa que ofrece el servicio. Prime Pharma lanzó la campaña Tour N’ Cure, cuyo embajador es Lionel Messi, para promover el turismo sanitario a Egipto. ¿Por qué este país se promociona como un oasis para la cura de la hepatitis C? El tratamiento allí es mucho más barato que en otros países en virtud de un acuerdo firmado en 2014 con la farmacéutica Gilead (y que habría negociado el mismo creador del Sofosbuvir, el egipcio Raymond Schinazzi).

En Argentina, autoridades sanitarias desaconsejaron viajar a Egipto y remarcaron que obras sociales, prepagas y el Estado cubren el tratamiento. “Con esto de los tours realmente hay que tener cuidado, no sabemos quién lo ofrece, ni si es seguro”, sostuvo Sergio Maulen, del Ministerio de Salud. 

“Esperamos tenerlas en dos meses”

“Tenemos una licitación en curso, que está en su etapa final. Esperamos en dos meses tener la medicación disponible para poder entregársela a los pacientes”, le dijo a PERFIL Sergio Maulen, a cargo de la Dirección Nacional de Sida y ETS, y de quien depende el Programa Nacional de Hepatitis Virales. Maulen asumió su cargo hace tres meses y asegura que se reunió con pacientes y profesionales para explicarles la situación. “Las licitaciones como ésta, que son de $ 200 millones, son los procesos licitatorios más largos, exigen que se cumplan varios pasos”, excusó. El Ministerio planea comprar cerca de 1.200 tratamientos para los pacientes más graves y también reactivos. “Además, acabamos de armar un set de materiales de difusión preparados para las provincias y ONGs para utilizar en las redes sociales sobre prevención y detección de la hepatitis B y C”, concluyó Maulen.

Fuente: Perfil

viernes, 23 de junio de 2017

Medicamentos: el PAMI y los laboratorios, muy cerca de firmar un acuerdo hasta marzo

Las cámaras se reunieron ayer con el titular del instituto, Sergio Cassinotti; habrá más controles y protocolos en la venta de remedios; esperan bajar el gasto mensual en $ 300 millones.

El PAMI y los laboratorios, muy cerca de firmar un acuerdo hasta marzoCuando el PAMI anunció en abril pasado que rescindiría el acuerdo firmado con los laboratorios para la compra de medicamentos se desató entre las partes una lucha encarnizada. Pero la proximidad de las elecciones -y el temor a que el organismo con 5 millones de afiliados se viera envuelto en una crisis- terminó funcionando de paliativo. Según confirmaron a LA NACION fuentes de la industria, la obra social de los jubilados y pensionados dará marcha atrás con la rescisión del contrato para la compra de medicamentos que había anunciado, y estaría próximo a cerrar un nuevo acuerdo con los laboratorios, que se extendería hasta marzo del año próximo. 

Representantes de las tres cámaras de la industria farmacéutica -Caeme, Cilfa y Cooperala- se reunieron ayer hasta última hora con el titular del PAMI, Sergio Cassinotti, para terminar de delinear las condiciones del acuerdo, que anualmente supera los $ 31.200 millones.

"Hay voluntad de la industria nacional de cerrar. Seguramente ya la semana próxima estaremos firmando", anticipó el responsable de un laboratorio de capital nacional, con la condición de no ser identificado. "La perspectiva hoy es de un cierre de un acuerdo hasta marzo", coincidió, por su parte, el representante de un laboratorio extranjero, que también pidió mantener su nombre bajo reserva. En el PAMI, en tanto, confirmaron a LA NACION que "las negociaciones están avanzadas". 

Con un déficit mensual de entre $ 850 millones y $ 900 millones, Cassinotti decidió en abril pasado rescindir el acuerdo para la compra de medicamentos que su antecesor, Carlos Regazzoni, había firmado apenas tres meses antes. Pero la respuesta de la industria fue mucho más dura de lo que se esperaba: amenazó con dejar de proveer medicamentos con descuento a los afiliados del PAMI a partir del 30 de este mes -el día después del vencimiento del acuerdo actual- y conminó al instituto a que saldara de inmediato la millonaria deuda pendiente.

Jugar fuerte en un año electoral rindió sus frutos. El PAMI terminó por dar marcha atrás con la rescisión del acuerdo, y ahora estaría por firmar con las tres cámaras del sector una serie de adendas que lo ayudarían a mejorar sus finanzas. El PAMI venía desembolsando sólo en medicamentos unos $ 2700 millones por mes, y la intención de Cassinotti es llevar esa cifra a $ 2400 millones.

Para ello, uno de los puntos acordados sería trabajar para mejorar las eficiencias operativas. Por caso, en el PAMI estiman que se está pagando hoy entre $ 120 millones y $ 150 millones por medicamentos que sus afiliados ordenan y nunca retiran de las farmacias. Las empresas farmacéuticas habrían aceptado contribuir a reducir este costo.

También los laboratorios habrían aceptado moderar los aumentos de precios previstos en el acuerdo inicial, que había establecido que irían aumentando hasta cubrir en un 90% la inflación del año.

Otra modificación que incluiría el nuevo acuerdo sería la de establecer protocolos para que no pueda haber abusos en la elección de la marca de los medicamentos. "Esto es -explicó una fuente al tanto de las negociaciones-, no recetar los productos más caros cuando pueda haber una alternativa más barata".

Por su parte, las cámaras accederían a financiar al PAMI, cuando la obra social se exceda de su presupuesto mensual. "Lo que se está hablando es que si se excede el PAMI en el gasto, eso pase a una deuda que se pague en algunos meses, para ayudar a paliar la crisis financiera del instituto", detallaron en la industria. A su vez, habría algunos descuentos adicionales en medicamentos especiales.

A cambio de estas correcciones en el acuerdo firmado en enero pasado, los laboratorios habrían accedido a extender el contrato hasta marzo de 2018.

Para la industria farmacéutica, el acuerdo con el PAMI es uno de los más relevantes. El organismo es el principal comprador de medicamentos del país.

El presupuesto anual del PAMI es el quinto más grande del país, sólo superado por el de la Nación, el de la provincia de Buenos Aires, el de la Ciudad de Buenos Aires y el de la provincia de Santa Fe.

A comienzos de este año, el anterior titular del instituto había cerrado un acuerdo con la industria, pero, según afirmó Cassinotti, los gastos mensuales terminaron superando las expectativas.

Para achicar su déficit operativo, el PAMI no sólo decidió replantear su contrato con la industria farmacéutica, sino que también abrió una nueva negociación con los prestadores sanatoriales, con los que también tiene una deuda grande.

El conflicto por los remedios

Un problema de números

En abril pasado, luego de detectar un rojo de $ 900 millones por mes, el PAMI decidió rescindir y replantear el acuerdo que había firmado en enero de este año con los laboratorios para la compra anual de medicamentos.

La estrategia de la industria

La industria farmacéutica decidió jugar fuerte en el marco de un año electoral: advirtió que dejaría de entregar medicamentos con descuentos después del 29 de junio a los casi 5 millones de jubilados y pensionados afiliados al PAMI.

Un acuerdo negociado

PAMI dio marcha atrás con la rescisión del acuerdo, pero negoció sumarle algunos cambios. El nuevo contrato se firmaría la semana próxima. El organismo espera bajar su gasto mensual en remedios de $ 2700 millones a $ 2400 millones.

Fuente: La Nación

jueves, 22 de junio de 2017

Nuestros adultos mayores

Alrededor de 1.266.000 personas, integrantes de la franja de mayores de 60 años de nuestra población, padecen carencias fundamentales, ya sea en relación con el cuidado de su salud, de su alimentación o bien de su seguridad social. Muchos están ya inactivos y perciben una jubilación mínima o cuentan con empleos precarios; habitan en viviendas de nivel medio o bajo, y sus posibilidades de acceso a una vida mejor se encuentran restringidas por sus escasos ingresos, que en tantísimos casos ni siquiera les permite llegar a fin de mes, quedando a merced de la generosidad familiar o de su suerte.

Resultado de imagen para adultos mayoresEl 7,4% de la población corresponde a adultos mayores pobres, según mediciones del Indec de marzo pasado en función del nivel de ingresos general, pero que no contempla la canasta alternativa que en rigor les correspondería, por lo cual el número de quienes no llegan a fin de mes es muy superior. El enfoque multidimensional, que contempla las carencias anteriormente mencionadas, triplica ese porcentaje. 

Enrique Amadasi, coordinador del estudio encarado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA y la Fundación Navarro Viola sobre las diferentes formas de envejecer y las desiguales oportunidades para lograr una vejez digna, comentó que el 38% del segmento en cuestión afirma que sus ingresos no le alcanzan para vivir.

Surge del estudio, realizado en una veintena de ciudades del país, que la mayoría se ha visto obligada a reducir o eliminar los gastos de atención médica y medicamentos (12,1%) y otros condicionan su alimentación (9%) y se ven afectados por la falta de otros ingresos o ayuda social (8%). 

En relación con las prestaciones sanitarias recibidas o aconsejadas a los mayores, el equipo de especialistas de la UCA estimó que uno de cada cuatro estaba insatisfecho con la atención recibida.

Las tasas de envejecimiento, en franco crecimiento desde 1970, hoy se reflejan en que el 15,1% de los habitantes tiene más de 60 años. Para 2050, este segmento será más numeroso que el de niños y adolescentes, por lo cual urge pensar en políticas públicas que atiendan esta realidad. Para Amadasi, el mayor desafío es mejorar la situación económica, que conduce, lógicamente, a la mejora de los demás indicadores. 

En la actualidad, el sistema de jubilaciones y pensiones cubre a casi el 100% de los mayores, un esfuerzo que en la mayoría de los casos lejos está de alcanzar para garantizar la calidad de vida que merecen.

Inés Castro Almeyra, de la Fundación Navarro Viola, pone el acento en que hay muchas vejeces y que las necesidades por atender son múltiples y no sólo económicas, ya que los adultos mayores son un grupo altamente vulnerable que no ocupa hoy el lugar que le corresponde en la agenda pública.

Fuente: La Nación

miércoles, 21 de junio de 2017

Medicamentos: más caros y con menor cobertura

El promedio del incremento en los remedios fue, durante el último año y medio, de un 77%, situación que se agrava en el caso de la canasta para los adultos mayores. Cifras alarmantes, que necesitan medidas urgentes.

El aumento de los medicamentos en la Argentina superó ampliamente la inflación y durante el último año y medio incrementaron su valor en un 77,3%, según un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav). Esta problemática, que se acopla a los cada vez más elevados precios de los alimentos y tarifas de los servicios, se agrava en el caso de los adultos mayores, para quienes los remedios subieron un 88%.

En este sentido, los especialistas afirman que en uno de cada tres medicamentos el precio se duplicó, dependiendo del tipo de droga. El fármaco que más aumentó es el utilizado para la terapéutica tiroidea, elevándose en un 152%, y el que menos subió fue el hipolipemiante, utilizado para disminuir los niveles de lípidos en sangre y controlar el colesterol, que se vende a un precio un 107% más caro.

La Argentina es uno de los países de menor capacidad de compra de remedios de la región, considerando el valor de la canasta en dólares. Esto demuestra que se está lejos de garantizar el acceso a los fármacos indispensables para la supervivencia de sus ciudadanos, siendo el valor en el país de la canasta de US$ 248,2.

Productos esenciales e insustituibles

En el último año y medio se profundizó el proceso inflacionario de la última década, potenciado por la suba en los productos y servicios indispensables para garantizar una vida digna. “La particularidad de la inflación 2016 y 2017 es que se dio con una mayor dispersión entre conjuntos de productos. Afectó en mayor medida a los precios de los alimentos, los mencionados servicios públicos y también a los medicamentos”, señala el estudio.

“Por ser productos esenciales e insustituibles, estos últimos adquieren un carácter distintivo sobre otro tipo de artículos”, apuntan los especialistas en referencia a los remedios, que todo Estado debe garantizar para respetar el derecho a la salud. Pero en el último año y medio, en el mercado confluyen dos factores: el alza imparable de precios y “la supresión o disminución en la cobertura de algunas obras sociales de grupos sensibles, como es el PAMI”.

En este contexto, se destacan subas por sobre el 100% en grupos de fármacos, tal es el caso de los ansiolíticos, que incrementaron un 135%, los broncodilatadores, que subieron un 124%, y los analgésicos que se alzaron un 116%, entre otros. Y de todos estos productos, el 15% de ellos sufrió un descenso en la cobertura por parte del PAMI, según la Undav.

Una política de Gobierno

El informe preocupa y genera alarma dado que el acceso a los medicamentos es vital para la salud pública de los argentinos, y la Organización Mundial de la Salud afirma que el acceso equitativo a remedios seguros y asequibles es de importancia vital para que todo el mundo goce del grado máximo de bienestar que se pueda lograr. Parte de la responsabilidad en el incremento desmedido de los precios de los fármacos es de los nuevos lineamientos de política económica, que implican la relajación de los controles de la Secretaría de Comercio, dirigida por Miguel Braun, primo del jefe de gabinete, Marcos Peña.

Como miembro de la OMS, la Argentina debería mejorar la difusión de todos los productos sanitarios y dispositivos médicos y el acceso a los mismos mediante la superación efectiva de los obstáculos a dicho acceso, que es lo contrario a lo que sucede en la realidad concreta. Otra de las razones del altísimo incremento en el precio de los medicamentos es “el alto grado de concentración del mercado, tanto en el ámbito de las droguerías como en la distribución”, concluyeron los especialistas.

Concentración del mercado, salud para pocos

La garantía de una óptima salud y el bienestar de las familias argentinas se ven perjudicados por los oligopolios que manejan el mercado. La cadena que determina el precio de los medicamentos comienza con la producción local o la importación de los mismos como bienes finales y, según la Secretaría de Política Económica y Planificación del Desarrollo del actual Ministerio de Hacienda y Finanzas 250, empresas conforman el sector farmacéutico del país, incluyendo firmas que producen localmente e importadoras.

El relevamiento de la Undav detalla que existen 110 establecimientos productivos, de los cuales 93, el 85%, pertenecen a laboratorios de origen nacional y el 15% restante a extranjeros. En el país se venden mensualmente 60 millones de unidades de remedios, siendo la producción nacional el 78% de las ventas y perteneciendo el 58% de la facturación a laboratorios de origen nacional.

La concentración es tal que tan solo 20 laboratorios concentran alrededor del 80% de la facturación, y de las diez principales firmas cinco son extranjeras, ocupando el primer lugar la firma Alemana Bayer, que a fin de año culminaría su fusión con la máxima compañía a nivel mundial en el mercado de las semillas transgénicas, denunciada en varios países por las negativas e irreparables consecuencias del uso de sus productos en el ambiente, los animales y en la salud humana.

El circuito continúa con la comercialización mayorista de los medicamentos, a través de distribuidoras y droguerías,que comercializan directamente a clínicas y hospitales, y finalmente con la venta minorista en farmacias. Actualmente, se encuentran registradas aproximadamente 445 droguerías, de las cuales cuatro concentran aproximadamente el 70% del mercado, detalla el informe.

“Este mismo efecto oligopólico se produce en las distribuidoras, ya que cuatro firmas concentran cerca del 99% de las ventas: Rofina, del laboratorio Roemmers; Disprofarma, vinculada con Bagó; Farmanet, sociedad del laboratorio Gador, Casasco, Bayer, Novartis y Boehringer Ingelheim; y Global Farm, vinculada a los laboratorios estadounidenses”, destacan los especialistas.

Los valores de los insumos importados se vieron afectados, además, por la devaluación del peso argentino, al mismo tiempo que el incremento de los costos por el alza de los servicios públicos que afectó a las empresas del sector y fue trasladado a los precios. Además, ante la concentración del mercado en las mencionadas empresas, las compañías establecen los precios según su conveniencia.

Principales subas según el tipo de fármaco

- Para la tiroides: 152%

- Ansiolítico: 135%

- Broncodilatador: 124%

- Antiinflamatorio bronquial: 113%

- Antibiótico antiinflamatorio: 108%

- Para el colesterol: 107%

- Antidepresivo: 105%

- Para el corazón: 100%

Valor de la canasta de medicamentos, en dólares

- Argentina: US$ 248,2

- Brasil: US$ 186,1

- Uruguay: US$ 181,6

- Paraguay: US$ 117,6

- Chile: US$ 92,0

Hay aumentos en algunos fármacos de más del 100%. Un medicamento de venta libre que los jubilados usan mucho, la simple aspirineta anticoagulante para los problemas cardíacos, aumentó en promedio más del cien por ciento, lo que afecta muy negativamente al bolsillo de los jubilados porque es de venta libre y no lo tienen en la cobertura del PAMI.

Recordemos que hoy la canasta básica alimentaria para la Tercera Edad es de 16.124 pesos, según precios tomados en abril y publicados en el mes de mayo por la defensoría de la tercera edad, y como segundo gasto mensual dentro del cálculo para esa canasta está el de los medicamentos con 3.860,27 pesos. A esto hay que sumarle que la restricción de los medicamentos por parte del PAMI se da cuando el ingreso del jubilado es de un haber y medio de una jubilación, cerca de 9.550 pesos.

El perjuicio que se generó en el bolsillo del jubilado es doble: por un lado, producto de la inflación, aumentaron todos los artículos de primera necesidad, incluidos los remedios y, por otro lado, la situación presente en cuanto a la mala atención en salud de los adultos mayores hace que se degrade aún más su calidad de vida.

Los medicamentos, como otros tantos rubros, aumentaron mucho más que la inflación y tienen menos cobertura por parte de las empresas de medicina prepaga y las obras sociales, y todo esto claramente en connivencia con la Superintendencia de Servicios de Salud, que es el organismo encargado de regular el servicio que brindan las prepagas y obras sociales pero no hace absolutamente nada, lo cual va en detrimento del consumidor.

La responsabilidad del aumento también recae mucho sobre los laboratorios, que han modificado la ley de genéricos, permitiendo a los médicos recetar con “nombres de fantasía” y no con la denominación de la droga. Esto hace que el paciente cuando va a comprar un remedio se encuentre con el panorama de que, si no tiene el recetado por su propio médico, no lleva ninguno, por el temor de equivocarse, siendo que todos los medicamentos de un mismo tipo tienen igual composición, por lo que pueden ser reemplazados por otro. Como esto también fue modificado a favor de los laboratorios, es doble el impedimento que sufren los consumidores.

Los laboratorios en Argentina hacen mucho lobby y vemos inacción por parte de las autoridades del Gobierno nacional, de la Superintendencia de Servicios de Salud, y de ANMAT, que muchas veces no hace el control adecuado de cada uno de los medicamentos. La libertad de mercado que proclama este Gobierno en definitiva es vista desde un solo punto: la libertad de los empresarios, que no da ninguna protección a la gente.

El Gobierno podría regular el aumento de los medicamentos, haciendo un análisis de las estructuras de costos, viendo las ganancias que ha tenido cada uno de los sectores que conforman un medicamento y lógicamente poniendo un precio máximo a un bien tan preciado como son los remedios en cuanto a la salud.  Sería muy bueno que se declare la emergencia farmacéutica, para este y para otros puntos, como lo es el incumplimiento de las prepagas en las prestaciones médicas obligatorias, que es altísimo en esta época.

Fuente: Diario Hoy