miércoles, 28 de septiembre de 2016

Aprueban el proyecto de pensión económica y cobertura de salud para hijos de víctimas de femicidios

La Iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados bonaerense. Ahora, deberá ser tratada en el Senado.

En declaraciones formuladas a Télam, Cubría sostuvo que "hay otros proyectos que crean un registro de femicidios. Nosotros con éste queremos que todos los hijos menores de víctimas de femicidios tengan una pensión económica y además cobertura de salud de IOMA o de otros fondos provinciales, para que estén protegidos hasta que cumplan la mayoría de edad".

Cubría afirmó que "también pedimos un ingreso económico, una pensión: así como hay por discapacidad o por vejez, habría que incorporar para estos chicos".

La legisladora consideró que en los casos en que la madre muere y el padre va preso, sus hijos quedan "sin la Asignación Universal que ésta cobraba", y graficó que "muchas veces quedan al cuidado de un familiar que tampoco cuenta con recursos para mantenerlos, por lo que dándoles una ayuda económica, esa situación podría paliarse".

Cubría dijo que "si hubo femicidio, hubo antes años de golpes y menosprecio, sometimiento desde lo económico. Se naturaliza que la mujer aguanta eso, que es parte de esa relación enferma cuando en realidad no hay salida" y analizó que "la política tiene que hacerse cargo de esa realidad y no dejar desamparados a los niños. Esto apenas es un paño frío sobre una situación que ya no se puede esconder. Hay que trabajar por el respeto a la vida y a la mujer".

Fuente: Télam

martes, 27 de septiembre de 2016

En los hospitales bonaerenses, las camas deberán tener el nombre del niño internado

La semana pasada se publicó en el Boletín Oficial la ley "A los chicos por su nombre", que recibió sanción en agosto por la Legislatura bonaerense. La iniciativa fue lanzada por Paula Kriscautzky, encargada de la biblioteca popular platense "Del otro lado del árbol".

La iniciativa plantea que en todo el territorio bonaerense, las camas de los pacientes pediátricos deberán estar identificadas a partir de hoy por el nombre del niño internado, en lugar de un número, como venía haciéndose hasta ahora.

Esto deberá suceder en todos los hospitales públicos y privados de la provincia de Buenos Aires.

Kriscautzky fundó una biblioteca popular que funciona frente al Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, después de que Pilar, su hija de 5 años, falleciera tras permanecer internada en distintos centros de salud.

Qué establece la ley

La nueva legislación establece la obligación "de identificar las plazas hospitalarias en las que permanezcan internados pacientes pediátricos, por el nombre y apellido de los niños que ocupen las mismas, durante su permanencia en tales establecimientos".

Además, de acuerdo a la norma, deberá realizarse en forma clara y legible. Por otro lado, en los fundamentos se señala: "A quien le toca transitar una circunstancia de enfermedad tiene como derecho primero ser llamado por su nombre propio y ser respetado de manera íntegra. Nadie por estar enfermo se convierte en la patología que lo afecta, nadie se transforma en un número frío y despojado de humanidad".

En primera persona

Kriscautzky contó cuál es el objetivo de la propuesta: "Tiene que ver con el primer derecho que se debe cumplir, que es el derecho a la identidad. Una vez escuché: 'a la 16 entra un tumor' y pensé 'qué lejos estamos de comprender el universo humano. A la 16, número de cama, entró Pilar, mi pequeña hija, que pasaba por una traumática situación de enfermedad, y que sin dudas esa circunstancia no la definía, ni hablaba de ella. A la cama número 16, entró Pilar, una niña de 5 años, de rulos desparejos que transitaba su jardín de infantes. Pilar que tenía una familia que la amaba, que le gustaba pintar y escribir su nombre en cada oportunidad que tenía. A la 16, número de cama, entró Pili, Pilita, Pilucha, Pi, una pequeñita que esperaba curarse para crecer feliz".

Fuente: Diario Hoy 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Inseguridad alimentaria, una realidad más allá de la estadística de la pobreza

Un nuevo Indec informó el valor de la Canasta Básica Alimentaria estimada para una familia tipo, que se ubica en los $ 5175,92. Sin dudas, se trata de un dato muy relevante para avanzar en un adecuado diagnóstico del estado de situación de la población en aspectos que son esenciales para garantizar el sostenimiento de la vida, aunque el indicador no es suficiente. En ese sentido, las escalas de seguridad alimentaria pueden constituirse en medidas complementarias para el diagnóstico de las situaciones de mayor vulnerabilidad social. 

Se entiende por inseguridad alimentaria una situación (un proceso, en rigor, como se explicará más adelante) en la que hay una disponibilidad limitada e incierta de la cantidad y calidad de los alimentos que permiten cubrir los requerimientos nutricionales de las personas, así como una disponibilidad también limitada e incierta de la habilidad para adquirirlos de un modo aceptable desde una perspectiva social y cultural.

A partir de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) en 2015 se estimó que 46% de los niños en hogares bajo la línea de indigencia estaba en situación de vulnerabilidad en el acceso a los alimentos, y 20% sufría esa situación en un nivel severo. Entre los niños en hogares no indigentes la inseguridad alimentaria se estimó en 17% (y en nivel severo, en 6%). La correlación que existe entre la situación de indigencia y la inseguridad alimentaria es clara. También se advierte que el escenario de no indigencia económica puede coexistir con la inseguridad alimentaria. Esto último revela que el cálculo monetario de una canasta básica alimentaria es insuficiente como parámetro para erradicar el hambre. 

Cabe conjeturar que los hogares en situación de indigencia no sólo utilizan sus escasos recursos económicos en el acceso a los alimentos de sus miembros, y que probablemente el umbral de la canasta establecido no es bastante para garantizar una alimentación adecuada en términos de los nutrientes esenciales. Por ejemplo, desde la Cátedra de Economía de la Escuela de Nutrición de la UBA se estimó en $ 9800 el valor de una Canasta Alimentaria Saludable (CAS) para julio de este año y para una familia tipo.

De allí la importancia de incorporar a las encuestas de hogares indicadores complementarios como los que componen la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (Elcsa), que permite advertir situaciones específicas de vulnerabilidad en el acceso a los alimentos a partir de la experiencia de los hogares. 

A partir de estudios cualitativos se ha logrado comprender la inseguridad alimentaria como un proceso, con momentos diversos por los que transitan los hogares. Uno de esos momentos se ha caracterizado por la preocupación en torno al acceso a los alimentos, que en los hogares suele asumir estrategias de ajuste del presupuesto, afectando la calidad y la dieta alimentaria en términos de diversidad de los alimentos. Un segundo momento o circunstancia, identificado como inseguridad alimentaria moderada, se produce cuando los adultos del hogar limitan la cantidad y calidad de los alimentos que sólo ellos consumen. Y un tercer momento, denominado de inseguridad alimentaria severa, es cuando se afecta la cantidad y calidad de los alimentos consumidos por los niños.

A partir de estos estudios se generó un índice de inseguridad alimentaria con vastos antecedentes en términos de su medición y validación en diferentes países de América latina, a partir de su primera versión desarrollada en el Departamento de Agricultura de los EE.UU. En efecto, la Elcsa se aplica en las encuestas nacionales de Brasil, México, Colombia, Guatemala, Bolivia y Ecuador.

Los usos más frecuentes de la Elcsa en los países de la región, han sido en el campo de la formulación y gestión de políticas públicas, ejecución de programas y acciones para combatir la inseguridad.

Fuente: La Nación

viernes, 23 de septiembre de 2016

Marihuana contra la epilepsia

Es la primera provincia que utilizará el producto en los hospitales públicos. Y se sumará al vademécum de la obra social. 

Chubut se convirtió en la primera provincia en habilitar el uso terapéutico del aceite de cannabis en sus hospitales, al incorporar ese producto al vademécum de la salud pública para el tratamiento del “síndrome de Dravet”, más conocido como epilepsia.

De acuerdo con la nueva legislación, el “aceite de marihuana” será provisto en los hospitales públicos y se agrega al listado de medicamentos de la obra social “Seros”, que brinda cobertura a los empleados de la administración pública del Chubut.

“Incorpórase al vademécum de salud pública de la provincia como tratamiento alternativo el “charlotte web” o aceite de cannabis, para el tratamiento del síndrome de Dravet y otras patologías que crea conveniente el ministerio de salud de la provincia”, dice el artículo primero de la ley 588, promulgada ayer por el gobernador Mario Das Neves.

El autor del proyecto en la Legislatura unicameral del Chubut, Gustavo Fita (FpV) se mostró “muy satisfecho con todos porque de ahora en más las familias chubutenses que necesitan el aceite de cannabis para el tratamiento de una enfermedad ya no van a tener que viajar a la aduana de Buenos Aires para buscarlo y podrán estar más tranquilas”. “Esto sin dudas va a acercar a más gente a esta medicación que baja la cantidad de convulsiones en pacientes que sufren epilepsia de 60 episodios a 2 o 3 por semana y de menor intensidad”, sostuvo.

El diputado provincial es oriundo de Comodoro Rivadavia, ciudad que ya había dictado una norma en el Concejo Deliberante, donde reclamaron que el aceite de cannabis fuera incorporado al vademécum.

Los concejales se movilizaron por la historia de Micaela, que desde muy temprana edad sufre repetidas, fuertes y prolongadas crisis convulsivas que le causan deterioro cognitivo, pérdidas de pautas madurativas, intenso dolor, problemas motores y sufrimiento. “La madre de Micaela recorrió de manera permanente centros hospitalarios, clínicas, además de constantes consultas y tratamientos con reconocidos profesionales en la enfermedad que la aqueja, y realiza hasta ocho viajes anuales a la ciudad de Buenos Aires con estadías prolongadas”, detalló Fita, quien se reunió con la madre en reiteradas oportunidades.

A través de la medicina tradicional, Micaela llegó a ingerir 27 pastillas diarias que no mejoraron sustancialmente su cuadro clínico. También fueron descartadas propuestas quirúrgicas por la baja posibilidad de éxito en el control de sus crisis y por tener una epilepsia multifocal. La niña es una de las pacientes más estudiada en la Argentina e inclusive fuera del país.

Fita relató que las secuelas de más de 12 años de convulsiones afectaron además la calidad de vida y funcionamiento familiar, sin saber la suerte de Micaela, ya que “su estado fue empeorando con hasta 10 convulsiones por día, de las cuales muchas alcanzaron hasta 35 minutos ininterrumpidos”. El legislador provincial describió que “todo esto fue configurando una situación desesperante, sobre todo porque el síndrome de Dravet tiene una tasa de muerte súbita del 18 por ciento y llegó al punto de ser asistida con oxígeno durante las 24 horas y la utilización de sonda para alimentarla”.

Paralelamente al tratamiento que le ofrecían los manuales de la medicina clásica, la madre de Micaela dio con una terapia alternativa basada en el aceite de “charlotte web”, por un caso similar que enfrentaba una niña de la ciudad norteamericana de Colorado Springs. Esa paciente tuvo una mejoría instantánea del cuadro de epilepsia y recuperó paulatinamente la motricidad, el habla y la cognición.

Carola, la mamá de Micaela, reveló que “en principio era un poco reacia a aplicar el tratamiento alternativo con aceite de cannabis, incluso después de haberlo adquirido legalmente por un proceso de importación que demando un sinnúmero de tramites burocráticos”. “Pero el agravamiento del cuadro hizo que comenzara a usarla casi obligada por las circunstancias y así encontré inmediatos resultado respecto a la cantidad de episodios convulsivos, que pasaron de 10 diarios a 2 o 3 por semana y de menor intensidad”, explicó.

Fuente: Página 12